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        <Texto id="Campo1_ES">INTERÉS CULTURAL</Texto>
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<Texto id="Campo1_1_ES">Tierra de costumbres, de leyendas y tradiciones, La Palma conserva dos tipos de arquitectura bien diferenciados. La arquitectura rural, por un lado, muy vinculada al entorno agrícola de la isla, donde junto a la vivienda vemos el lagar o bodega para el cultivo de viña; graneros, eras y molinos para la producción de cereal; pajeros para el ganado y aljibes para almacenar el agua y, por otro, la arquitectura urbana, más abierta a la influencia exterior y que concede a sus ciudades un antiguo estilo colonial, producto de un interés diferenciador y reflejo de la sucesión de estilos arquitectónicos y de los gustos que han visto crecer la isla con una acentuada proyección de apertura hacia el mar. Sus yacimientos arqueológicos, repartidos por toda la isla, muestran al visitante hasta qué punto se aprecia la pervivencia de la huella aborigen. Hasta el momento se conocen más de 200 estaciones rupestres que constituyen sus manifestaciones prehispánicas más interesantes. En sus municipios encontraremos una amplia representación de fiestas populares y una variada y reconocida oferta artesanal que acredita a sus artesanos como merecedores de fama internacional al elaborar productos tan apreciados como los puros, la seda o los bordados de La Palma, cuya elaboración totalmente artesanal confiere al producto un distintivo de exclusividad.</Texto>
	

<Texto id="Campo1_1_EN">Tierra de costumbres, de leyendas y tradiciones, La Palma conserva dos tipos de arquitectura bien diferenciados. La arquitectura rural, por un lado, muy vinculada al entorno agrícola de la isla, donde junto a la vivienda vemos el lagar o bodega para el cultivo de viña; graneros, eras y molinos para la producción de cereal; pajeros para el ganado y aljibes para almacenar el agua y, por otro, la arquitectura urbana, más abierta a la influencia exterior y que concede a sus ciudades un antiguo estilo colonial, producto de un interés diferenciador y reflejo de la sucesión de estilos arquitectónicos y de los gustos que han visto crecer la isla con una acentuada proyección de apertura hacia el mar. Sus yacimientos arqueológicos, repartidos por toda la isla, muestran al visitante hasta qué punto se aprecia la pervivencia de la huella aborigen. Hasta el momento se conocen más de 200 estaciones rupestres que constituyen sus manifestaciones prehispánicas más interesantes. En sus municipios encontraremos una amplia representación de fiestas populares y una variada y reconocida oferta artesanal que acredita a sus artesanos como merecedores de fama internacional al elaborar productos tan apreciados como los puros, la seda o los bordados de La Palma, cuya elaboración totalmente artesanal confiere al producto un distintivo de exclusividad.</Texto>
	

<Texto id="Campo1_1_DE">Tierra de costumbres, de leyendas y tradiciones, La Palma conserva dos tipos de arquitectura bien diferenciados. La arquitectura rural, por un lado, muy vinculada al entorno agrícola de la isla, donde junto a la vivienda vemos el lagar o bodega para el cultivo de viña; graneros, eras y molinos para la producción de cereal; pajeros para el ganado y aljibes para almacenar el agua y, por otro, la arquitectura urbana, más abierta a la influencia exterior y que concede a sus ciudades un antiguo estilo colonial, producto de un interés diferenciador y reflejo de la sucesión de estilos arquitectónicos y de los gustos que han visto crecer la isla con una acentuada proyección de apertura hacia el mar. Sus yacimientos arqueológicos, repartidos por toda la isla, muestran al visitante hasta qué punto se aprecia la pervivencia de la huella aborigen. Hasta el momento se conocen más de 200 estaciones rupestres que constituyen sus manifestaciones prehispánicas más interesantes. En sus municipios encontraremos una amplia representación de fiestas populares y una variada y reconocida oferta artesanal que acredita a sus artesanos como merecedores de fama internacional al elaborar productos tan apreciados como los puros, la seda o los bordados de La Palma, cuya elaboración totalmente artesanal confiere al producto un distintivo de exclusividad.</Texto>
        

<Texto id="Campo1_1_FR">Tierra de costumbres, de leyendas y tradiciones, La Palma conserva dos tipos de arquitectura bien diferenciados. La arquitectura rural, por un lado, muy vinculada al entorno agrícola de la isla, donde junto a la vivienda vemos el lagar o bodega para el cultivo de viña; graneros, eras y molinos para la producción de cereal; pajeros para el ganado y aljibes para almacenar el agua y, por otro, la arquitectura urbana, más abierta a la influencia exterior y que concede a sus ciudades un antiguo estilo colonial, producto de un interés diferenciador y reflejo de la sucesión de estilos arquitectónicos y de los gustos que han visto crecer la isla con una acentuada proyección de apertura hacia el mar. Sus yacimientos arqueológicos, repartidos por toda la isla, muestran al visitante hasta qué punto se aprecia la pervivencia de la huella aborigen. Hasta el momento se conocen más de 200 estaciones rupestres que constituyen sus manifestaciones prehispánicas más interesantes. En sus municipios encontraremos una amplia representación de fiestas populares y una variada y reconocida oferta artesanal que acredita a sus artesanos como merecedores de fama internacional al elaborar productos tan apreciados como los puros, la seda o los bordados de La Palma, cuya elaboración totalmente artesanal confiere al producto un distintivo de exclusividad.</Texto>





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